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David Ignatius

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La mano de China en la espita del grifo iraní

18/01/2012 | 09:19 h.

La presión ya se empieza a sentir sobre las exportaciones de crudo de Irán -- y adivine cuál es la nación que redujo discretamente sus compras a Teherán este mes. Mire usted por donde, ésa es China, presunto garante de Irán.

Los chinos redujeron sus importaciones de Irán a la mitad más o menos para enero, recortando 285.000 barriles diarios de su media del año pasado de unos 550.000 barriles diarios, según Nat Kern, editor del Foreign Reports, un respetado boletín del sector.

Las menores ventas de Irán a China, su principal cliente petrolero, fueron producto de una disputa en torno a los términos de pago, explica Ken. Pero constituyen un primer indicador de lo que podrían ser reducciones significativas en las exportaciones iraníes a Europa y Asia, a medida que los compradores allí se vayan protegiendo de la probabilidad de sanciones más estrictas.

Así es como Kern y el resto de analistas del sector del crudo evalúan la potencial mella en las exportaciones de Irán, de unos 2,2 millones de barriles diarios el pasado año. En primer lugar, los aliados estadounidenses están considerando sanciones: Europa ha accedido a un embargo que hacia finales de año podría recortar unos 450.000 barriles diarios; Japón está hablando de recortar 100.000 barriles; las autoridades surcoreanas han debatido una reducción de 40.000 barriles. Hasta países no alineados están empezando a ponerse nerviosos con la solvencia de Irán: las refinerías hindúes, por ejemplo, adquirieron petróleo extra de Arabia Saudí en enero "por si acaso".

El comportamiento del mercado del crudo pone de relieve la forma en que la presión de Estados Unidos y sus aliados está afectando a la economía iraní. Los analistas calculan que incluso si las sanciones sólo tienen éxito en parte, Irán perderá probablemente alrededor del 20% de su volumen exportador de crudo y el 25% de sus ingresos. Para una economía ya débil, esa pérdida de ingresos será dolorosa.

Lo que impulsa este nuevo cerco es la legislación aprobada el 31 de diciembre por el Presidente Obama, que le autoriza a prohibir acuerdos con el banco central iraní. Estas nuevas sanciones impedirán a Irán vender o distribuir crudo a través de los canales habituales. Los iraníes y sus compradores pueden recurrir a acuerdos económicos alternativos -- "pagarés de interés variable" para llevar a cabo la transacción -- pero aun así los compradores exigirán descuentos probablemente, limitando los ingresos de Irán. Irán podría vender de contrabando crudo a través de Irak, pero de nuevo, sólo con un descuento.

El conflicto de los pagos entre Irán y China ilustra la nueva vulnerabilidad de Teherán. Según Kern, los chinos redujeron los 285.000 barriles cuando Irán se negó a la petición de ofrecer mejores términos de financiación. La diferencia equivalía a unos 50 centavos el barril solamente, pero al parecer los iraníes se temieron que si concedían un descuento a China, otros compradores también iban a querer uno.

A medida que China aprieta las tuercas a Irán, se acerca a Arabia Saudí -- que puede amortiguar el comportamiento del mercado dando salida a sus 2 millones de barriles diarios de capacidad extra. Símbolo de los contactos chino-saudíes más próximos fue la visita a Riad el pasado fin de semana del Primer Ministro Wen Jiabao, que firmó un proyecto refinero conjunto de 10.000 millones de dólares.

"Suministramos nuestro crudo, pero recibiendo el dinero con cierta dificultad -- claro", decía Mohsen Qamsari, responsable de contratos internacionales de la petrolera nacional iraní, durante una entrevista este mes con Reuters citada por Kern.

Kern dice que Irán no será capaz probablemente de recuperar la exportación perdida a China hasta marzo o abril. "Para entonces, la administración Obama podría señalar la reducción sustancial de las importaciones de crudo iraní a China como base para declarar exentas de las medidas punitivas a las entidades bancarias chinas", explica el actual boletín de Kern. Funcionarios de la administración afirman esperar evitar imponer sanciones a China, que entre otras cosas es el agente de crédito más importante de América.

¿Podrá tumbar la exportación petrolera de Irán la iniciativa estadounidense sin provocar una subida vertiginosa de los precios en ese mercado? El problema es paliado en parte por el margen extra de capacidad exportadora de Arabia Saudí. Las autoridades saudíes han manifestado no pretender reemplazar al crudo iraní, sino proporcionar lo que el mercado demanda simplemente -- aun así, el efecto es idéntico. Mientras tanto, la producción elevada de Libia e Irak sumará probablemente otro medio millón de barriles diarios. A la hora de hacer cuentas, los expertos calculan que habría un margen de unos 3 millones de barriles al día -- creando un delgado colchón de capacidad exportadora extra en caso de que los 2,2 millones de barriles de Irán se redujeran por alguna razón.

¿Y qué hará Teherán si europeos y asiáticos reducen las compras de crudo iraní? Probablemente cargarlo en buques cisterna -- que transportan 40 millones de barriles o más -- y fondearlos a la salida del Estrecho de Ormuz. Los iraníes imaginarán tener ventaja si tratan de cerrar el paso del estrecho -- pero los expertos destacan que sus reservas flotantes también serían difíciles de proteger, y estarían expuestas al abordaje de las naves.

Y todo ese petróleo extra flotante podría surtir un efecto bajista sobre los precios, destaca Kern. Se mire por donde se mire prácticamente, Irán tendrá probablemente un problema petrolero en 2012.

18/01/2012 | 09:19 h.

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