Hace unos días, encontré a un amigo a un Iphone pegado, escuchaba una y otra vez, una canción con la que se lamia las heridas del desamor. Esa canción, decía así:
No importa, encontrare, alguien como tú, no deseo nada más que lo mejor para ti también... No me olvides, te lo ruego, recuerdo que me dijiste: “A veces el amor dura, pero otras duele”.
Parte de la letra del sencillo Someone like you, (Alguien como tu) perteneciente al álbum 21, publicado en 2011 y, con más de doscientas cincuenta millones de visitas tan solo en Youtube. Siendo el álbum más vendido en el mundo en ese año, estuvo, 33 semanas no consecutivas como número uno mundial, con más de veintisiete millones de discos vendidos y, cuarenta y dos millones de sencillos.
Adele, londinense del barrio de Tottenhan y, que cumplirá el próximo cinco de mayo veinte cuatro años, está considerada una de las mejores compositoras, vocalista e intérprete de todos los tiempos. Le avalan, los más de setenta y cinco millones de copias vendidas en su corta carrera musical. Arrasando el pasado 12 de febrero, en los premios Grammy 2012, llevándose los seis más importantes galardones, siendo su actuación, la más ovacionada y emocionante de toda la velada.
Después de las presentaciones, quiero hablar de emociones, las que produce esta mujer encima de un escenario. Y todo, gracias a que un chico la dejo por otra, bendito sea ese chico, aunque este, llego a pedirle parte de los derechos del álbum en el inspirado. Comenta Adele, que aun se emociona cuando canta este tema, es que, ya tuvo que ser traumática la ruptura, para que aflorara de su corazón un llanto como el de someone like you. Llanto, que hace estallar un torrente de emociones, que afloran, por todos y cada uno de los poros de la piel.
Actualmente, Adele vive con su nueva pareja en una mansión de West sussex, por el que dicen pago un módico alquiler de siete millones de dólares. Esperemos, que tanto confort y amor, no deje sin inspiración a quien su desamor la lanzo al Olimpo De Los Dioses, regalándonos, la que dicen es, la más bella historia de desamor jamás escrita e interpretada.
A mi amigo lo dejaron, igual que dejaron a Adele, aunque, hay otra canción que dice que: “Es mejor querer y después perder, que nunca haber querido”.
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