La mejor forma de acostumbrar a los niños a la música clásica es obviamente hacer que la conozcan y disfruten con ella; si se trata de un espectáculo en que los niños son protagonistas, y el marco es un precioso cuento que los va a fascinar, despertando toda su imaginación, vamos a acertar de plano.
En Madrid, en el Compac Gran Vía, el ballet 'El Cascanueces' nos espera con su maravillosa música, su mundo de ilusión, sus juguetes que cobran vida, y su viaje a través de la fantasía, sin olvidar la fidelidad y el valor del Cascanueces capaz de enfrentarse a los Ratones y al Rey que los dirige. El Ballet Imperial Ruso con la dirección artística de Gediminas Tarandá, nos ofrece la oportunidad de asistir a esa fiesta de Nochebuena en casa de la joven Masha y su hermano Franz, con tantas sorpresas para los niños, preparadas por el misterioso Drosselmayer, y estar presentes en los acontecimientos que suceden después ; ese mundo real del que partimos -una casa acomodada, con la familia y sus invitados a la fiesta, los bailes, los juguetes y los regalos - juega continuamente con lo imaginario y hace del árbol de Navidad un vehículo para la ilusión que transporta a Masha y su Príncipe a paisajes y palacios llenos de magia y de luz, al País de los sueños según esta versión.
La partitura de Chaikovsky forma parte, como es sabido, de la gran trilogía de música para ballet del genial compositor ruso, con 'El Lago de los Cisnes' y 'La Bella Durmiente'. 'El Cascanueces', todos lo recordamos, fue elegida por Walt Disney para ilustrar una de las secciones de su película Fantasía, homenaje del cineasta a la música universal, aunque sin reflejar en ningún momento el tema del cuento.
Esta historia de Navidad original del poeta Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, escrita en 1815 y adaptada por Alejandro Dumas padre, tiene un encanto singular; se ha llegado a ver aquí, más allá del cuento, el paso de la niña a la adolescencia, con una jovencita, Masha (María, en el cuento primitivo, y Clara en otras versiones) la cual deja sus sueños infantiles por la ilusión adolescente que va a fijar en el Príncipe: el Cascanueces de juguete, una figura de militar que suele aparecer con la boca deformada para romper las cáscaras de las nueces, se transformará más tarde en el apuesto Príncipe con el que descubrirá otros mundos y otras sensaciones.
El ballet se estrenó en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo en diciembre de 1892, y actualmente ha pasado a ser una obra tradicional en Navidad, aunque muchos de sus números musicales se interpretan en las salas de concierto en cualquier momento del año: el Vals de las flores quizá sea la pieza más conocida, pero las Danzas (la española que representa el chocolate; la árabe, el café; la china, el té, y la rusa o Trepak, un tipo de dulces, también basada en elementos folklóricos ), o la Obertura miniatura, siempre gozan de una muy buena acogida por parte del público.
La puesta en escena del Ballet Imperial Ruso en el Compac Gran Vía es una adaptación de 'El Cascanueces' tradicional, con alguna modificación. No obstante, la esencia del cuento se mantiene, así como el ambiente de magia, al que contribuyen los decorados, la iluminación y el cuidado vestuario de Anna Epatieva, y por supuesto, la interpretación de los solistas Duminika Radamaria (Masha), y Nariman Bekzhanov (Cascanueces / Príncipe), junto al resto del elenco, con la participación destacada de los “Muñecos”: Cascanueces, el Rey de los ratones, Arlequín, Colombina y Moro, y los bailarines de las Danzas.
Hasta el 8 de enero podemos asistir a este espectáculo dirigido a los pequeños de la casa. El siguiente programa del Ballet Imperial Ruso en el mismo teatro es 'El Lago de los cisnes'.
