El personaje de Natalie Portman en la película 'Cisne negro' ya nos mostró el lado más oscuro del mundo de la danza. En el filme de Darren Aronofsky la protagonista, sometida a una enorme presión, cae en la más absoluta de las paranoias por la competitividad, que impera entre las jóvenes aspirantes a convertirse en bailarinas de primer nivel, y la estricta educación que les transmiten sus profesores. Pues una vez más se puede decir aquello de que la realidad supera la ficción. Y es que algo parecido ha sucedido en La Scala de Milán, donde una de sus primeras bailarinas, María Francesca Garritano, ha sido despedida por denunciar casos de anorexia entre sus compañeras.
La compañía ha respondido a Francesca que sus declaraciones "dañan la imagen de la empresa" y, por ello, han decidido expulsarla de La Scala.
La bailarina de 33 años, que hizo estos comentarios el pasado mes de noviembre, aseguró que muchas de sus compañeras sufren problemas de alimentación como la anorexia y la bulimia debido "a la presión que ejercen los profesores de la Academia y jefes de La Scala" para que ellas tengan un "cuerpo perfecto".
Además, declaró que "es algo que afecta a casi todo el mundo de la danza pero no se suele hablar de ello, es como si una especie de código de la mafia impidiera que se trate este tema".
Para rematar sus polémicas declaraciones, la bailarina italiana dijo que "el baile es un tipo de arte maravilloso que no debería estropearse con este tipo de cosas ya que pone en riesgo la vida de muchas bailarinas".
De momento, La Scala de Milán no ha aclarado su despido y la propia Francesca aún no se ha pronunciado si emprenderá alguna medida legal.
