La ley obliga a la empresa que explota los reactores a someterse a un examen sobre la seguridad de sus instalaciones, análisis que consiste en un test de conformidad para ver el estado de la instalación y comprobar que respeta todas las exigencias en materia de seguridad que le corresponden.
También se les somete a una reevaluación de seguridad para mejorar sus niveles de seguridad comparándolos con las instalaciones más recientes y teniendo en cuenta la experiencia nacional e internacional.
La ASN considera que el funcionamiento de los reactores sólo puede continuar en un parque con "un correcto mantenimiento" y explotado de manera responsable por EDF con el objetivo de limitar la posibilidad de que se produzcan eventuales disfunciones.
Entre los exámenes de seguridad que se realizan cada vez que los reactores cumplen diez años, y durante toda la duración de la explotación, la ASN garantiza un control continuo de las instalaciones nucleares, lo que incluye aspectos ligados al envejecimiento que puede conducir, en su caso, a suspender la explotación de un reactor "en caso de riesgo grave e inminente".
