Las estimaciones de estos analistas es que la inflación anual se va a situar entre el 0,4% y el 1,6% "perfectamente compatible con la estabilidad de precios".
Además, el Banco Central Europeo tiene en cuenta que el dinero en circulación seguirá evolucionando de forma extraordinariamente baja a lo largo del año, lo que aleja las tensiones inflacionistas.
El último dato del crecimiento del M-3, el sistema que mide en la eurozona la masa monetaria en circulación, mas los depósitos a largo plazo sitúa dicho porcentaje en el 0,1%, lejos del 3,3 registrado en 2009 o del 9,7 de un año antes.
El boletín de Banco Central Europeo explica que este comportamiento a la baja de la masa monetaria en circulación "explica que la demanda interna se encuentra en lenta recuperación" lo que provocará que los precios, costes y salarios mantendrán un comportamiento muy moderado.
El informe del Instituto Emisor señala, además, que el incremento del Euribor "no llegará al menos por el momento".
En este sentido, la máxima autoridad monetaria se basa en el comportamiento del euribor a tres meses, el utilizado en el mercado interbancario que sitúa los tipos a corto plazo entre el 0,9% en 2010 y el 1,7% en 2011, por debajo de las previsiones de inflación lo que supondrá tipos, incluso, negativos, en algunos países de la eurozona.
Pero el BCE advierte que eso no va a suponer una relajación de la concesión de créditos a corto y medio plazo. Y ello lo explican desde el Instituto Emisor "tanto por los condicionamientos económicos, entre otros la atonía de la demanda, como por el aumento de la aversión al riesgo".
El dinero será siendo barato pero seguirá llegando con cuentagotas a empresas y familias.
Otro caso bien diferente es el crédito al sector público. Este se ha incrementado a niveles espectaculares.
Y así, el crédito bancario a particulares cayó en enero un 0,6% mientras que el crédito al sector público creció un 9,6%.
Se está produciendo lo que los expertos denominan 'crowding out' que no es otra cosa que la expulsión por parte de las administraciones del mercado del crédito al sector privado. Es decir, los bancos prefieren prestar el dinero a los gobiernos antes que a los particulares al tener mayores garantías de que recuperarán su inversión.
En cualquier caso, la alegría para la ciudadanía es que las cuotas de las hipotecas se van a mantener estables.
Los tipos de interés bajos favorecen especialmente a países como España donde el Euribor tiene un peso fundamental en las economías domésticas.
Aún así, los expertos avisan: no hay que ser demasiado optimistas porque, a finales de año, el Euribor experimentará una ligera alza aunque prácticamente inapreciable en comparación con la ganancia de poder adquisitivo que se espera.
Es decir, más liquidez para las familias que es lo que necesita para incrementar un consumo que aliviaría la cuenta de resultados de las empresas, sobre todos en sectores como la distribución, los servicios, manufacturas y bienes duraderos. Las inmobiliarias, en cambio, eso es otra cosa.
