Si se tiene en cuenta todo el llamado "gasto del envejecimiento", que incorpora a las pensiones los fondos destinados a sanidad, asistencia a mayores, subsidios de desempleo y educación, el impacto sobre las arcas del Estado alcanzaría los 9 puntos, muy por encima del 4,7 de media de los Veintisiete.
España se sitúa así entre los Estados miembros donde el impacto del envejecimiento sobre las arcas públicas será "muy significativo", junto a Luxemburgo, Grecia, Eslovenia, Chipre, Malta, Holanda, Rumanía e Irlanda.
Pero si la crisis económica se prolonga y se convierte en un "shock permanente" sobre el crecimiento económico, el gasto en España podría aumentar otros 3,2 puntos adicionales, según el pronóstico más pesimista de Bruselas. Ese crecimiento sólo sería superado en esas circunstancias por Grecia (3,9) y Bélgica (3,6).
Según otras variables de duración de la crisis que maneja Bruselas, el impacto podría limitarse a un aumento de 1,8 puntos adicionales en España.
Mientras, los 9 puntos del PIB que la CE cree que aumentará el gasto por el envejecimiento para España se basan en la hipótesis de una salida rápida de la recesión.
Las pensiones, con un incremento del 6,7 puntos, serían las principales responsables del incremento, que también se vería impulsado por un creciente gasto sanitario (+1,6 puntos) derivado también del envejecimiento de la población.
La reducción del gasto en compensaciones a los parados (-0,4 puntos) no serviría para compensar los aumentos en el resto de apartados, que dispararían el porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) dedicado por el Estado a estas políticas, que actualmente alcanza el 19,3%.
Las perspectivas dadas a conocer este miércoles son, en el caso de España, muy similares a las publicadas por el Ejecutivo comunitario en el 2006, a pesar de los cambios introducidos para reducir el gasto en pensiones.
Según fuentes de la CE, esto se debe a que hace tres años se preveía una llegada de inmigrantes durante las próximas décadas mayor de la que se vislumbra ahora, con lo que la contribución de este sector al mantenimiento de las pensiones se reduciría.
En el otro extremo, varios países han cambiado la tendencia gracias a las reformas de sus sistemas de pensiones.
De ellos, la mayor parte se sitúa ahora en el grupo de Estados miembros donde el gasto por el envejecimiento de la población aumentará por debajo de 4 puntos del PIB en el 2060.
En él figuran países como Suecia, Portugal, Austria, Francia, Dinamarca, Italia, Estonia, Letonia, Bulgaria y Polonia.
Mientras, en un vagón intermedio viajan Bélgica, Finlandia, la República Checa, Lituania, Eslovaquia, el Reino Unido, Alemania y Hungría, todos con un aumento previsto del gasto de entre 4 y 7 puntos del PIB.
