En la misma rueda de prensa, José Blanco anunció que la nueva terminal de el aeropuerto El Prat, la T-1, entrará finalmente en funcionamiento el próximo 16 de junio y en el futuro llegará a ella la línea 10 de Cercanías, obras que se licitarán en el último trimestre del año y se ejecutarán con tuneladora, a la vez que se mantendrá la operatividad del aeródromo.
El traspaso de Cercanías de Barcelona, que llegará dos años más tarde de la fecha prometida por el presidente del Gobierno, implica también que la Generalitat participará en el nombramiento de la dirección del servicio.
El acuerdo alcanzado este jueves se certificará el próximo mes de julio en la Comisión Bilateral Estado-Generalitat, que transferirá a la Generalitat el contrato programa que mantendrá Renfe Operadora hasta el 31 de diciembre del 2010, un periodo de "subrogación" en el cual el gobierno catalán tutelará la "regulación, la planificación, la gestión, la coordinación y la gestión" del servicio.
"Durante este tiempo se establecerá un sistema de coordinación y control mixto entre la Generalitat y Renfe", señaló Montilla, que recordó que el gobierno catalán propondrá a la personas que gestionará las Cercanías.
El Prat
José Blanco resaltó la importancia de los proyectos en marcha del Estado en Cataluña y recordó los 5.000 millones invertidos en el aeropuerto de Barcelona.
El ministro prometió estudiar la reivindicación de la Generalitat de tener una posición "determinante" en el consorcio que debe gestionar en el futuro el aeropuerto de El Prat.
"Soy plenamente consciente de los planteamientos de la Generalitat y voy a tratar de conciliar el interés general de AENA con el interés legítimo del gobierno catalán", remarcó Blanco, pidiendo a la vez "un poco de tiempo" para resolver este asunto.
No obstante, Blanco y Montilla aclararon en la rueda de prensa que no habían hablado del nuevo modelo de gestión aeroportuaria en su encuentro, aunque el ministro garantizó que también habrá "acuerdo" en este asunto con Cataluña, como con Cercanías de Renfe.
La entrada en funcionamiento de la T-1 dará un gran impulso al aeropuerto de El Prat y es, junto con la tercera pista y la nueva torre de control, una de las obras emblemáticas de la ampliación iniciada en el año 1999.
La nueva terminal de El Prat podrá prestar servicio a más de 30 millones de pasajeros y, cuando esté a pleno rendimiento, permitirá a todo el aeropuerto acoger a unos 55 millones de pasajeros, además de poder efectuar hasta 90 operaciones a la hora.
La T-1, diseñada por Ricardo Bofill con forma de espada, tiene un presupuesto de 850 millones de euros y una superficie global de 525.000 metros cuadrados, equivalente a unos 850 campos de fútbol, frente a los 121.600 metros cuadrados de la Terminal Norte.
