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Análisis

Lucha por la mayor cementera lusa, Cimpor, con importantes intereses en España

Hace solo un par de semanas el ex presidente de Telefónica España Antonio Viana Baptista, que en enero del 2008 dejó la operadora española por “razones personales”, con 11,8 millones de euros de indemnización en el bolsillo, tenía prácticamente garantizado un nuevo cargo de alta responsabilidad: la dirección de la mayor cementera lusa Cimpor, que tiene en España (Corporación Noroeste, Arenor, etc) un tercio de su capacidad de producción. La candidatura del ex número dos de Telefónica había sido propuesta por la constructora Teixeira Duarte (TD) que, con un 22,9% del capital, es el mayor accionista de Cimpor, pero se encontró con la oposición del galo Lafarge que, con un 17,3% de la cementera lusa, exige tener un mayor protagonismo en la dirección del grupo.

José Alves, Lisboa (Portugal). 07/05/2009 | 21:14 h.

Aunque la futura dirección de Cimpor está todavía en el aire, con Teixeira Duarte y Lafarge entregados por completo a una lucha por el poder, por lo menos hasta la junta general fijada para la próxima semana (13 de Mayo), el nombre de Viana Baptista ya no figura en las quinielas. Al margen de la guerra entre los dos mayores accionistas de Cimpor, el ex presidente de Telefónica España tiene muchos enemigos en Portugal, por el papel que tuvo que interpretar en la OPA de Sonae sobre Portugal Telecom (PT) que tiene un 10% de capital español: como representante de Telefónica en el consejo de PT, Viana Baptista apoyó la oferta hostil de Sonae... que en caso de éxito habría facilitado a Telefónica el control total de la operadora brasileña Vivo.

Al presentar la candidatura de Viana Baptista, Teixeira Duarte buscaba satisfacer a aquellos accionistas que, para hacer frente a la crisis mundial, venían reclamando una "gestión más profesional". Y lo cierto es que nadie puso en duda la "capacidad profesional" de Viana Baptista, que acumula además una gran experiencia internacional (fue el máximo responsable de Telefónica América Latina) que hubiera sido muy útil a la segunda mayor cementera ibérica, que desarrolla un ambicioso proyecto de expansión en América Latina, en África y el continente asiático. Pero lo que Lafarge y su aliado Manuel Fino (10,7%) han tenido en consideración es que Viana Baptista hubiera significado la "continuidad" del control de Teixeira Duarte.

Según la versión oficial, lo único que reclaman Lafarge y Manuel Fino es tener en el futuro "una participación activa" en la gestión del grupo. Conjuntamente, ostentan el 28% del capital, y cuentan además con el apoyo de la Caixa Geral de Depósitos (CGD), que tiene una participación del 10% adquirida hace poco a Manuel Fino en unas condiciones muy polémicas: la CGD, que tiene aún al Estado como único accionista, pago un precio 25% superior al del mercado, con lo cual Manuel Fino pudo cubrir sus deudas con la institución financiera pública y quedarse además con una opción de recompra de los títulos en un plazo de tres años. Ya líder mundial del sector, Lafarge insiste por su lado que, en contra de la versión de Teixeira Duarte, no busca el control de Cimpor.

Los analistas comparan esta lucha por el poder a aquella que tuvo lugar hace dos años en el Banco Comercial Português (BCP), que está igualmente implicado en esta nueva batalla: tiene un 10% de Cimpor, pero a la diferencia de la CGD, está al lado de Teixeira Duarte, que es accionista del BCP, donde Pedro Teixeira Duarte ocupa una posición clave, como vicepresidente del Consejo de Supervisión. Otro aliado de la constructora lusa es el español Bipadosa, accionista de referencia de Cimpor con una participación del 6,7%. Lo mas probable, pues, es que Teixeira Duarte imponga al final su lista, pero ya sin Viana Baptista, y haciendo un hueco en el consejo de administración a los representantes del grupo Lafarge y de su principal aliado Manuel Fino.

Criado en 1976, tras las nacionalizaciones de la "revolución de los claveles", Cimpor fue después privatizado en cuatro fases, la última de las cuales en el 2001. Fue pues aún bajo el control parcial del Estado, cuando el grupo se hizo en 1992 con la cementera gallego Corporación del Noroeste. Más recientemente, consolidó su presencia en España con la compra de Arenor y de otros activos, como la posición de Cemex en Canarias. En total, el grupo luso tiene en España cuatro fábricas de cemento, un centenar de centrales de hormigón, canteras de áridos, terminales marítimas... con unos 1.000 trabajadores y una capacidad de producción de 3,2 millones de toneladas de cemento (7,5% del mercado).

La expansión internacional es ahora la máxima prioridad del grupo luso, cuya capacidad instalada representa ya mas de 31 millones de toneladas, un tercio en la Península (6,9 millones en Portugal). Cimpor se interesa principalmente a los países asiáticos (China, India), a América Latina (en Brasil ya tiene une capacidad instalada de mas de 6 millones de toneladas), al continente africano (Egipto, África del Sur, Angola, Mozambique) y a los mercados europeos (Italia, Turquía), con lo cual se posiciona como la multinacional lusa de referencia, con un volumen de ventas de 2.088 millones de euros el ultimo año y un resultado neto consolidado de 233 millones. El cash-flow alcanzó los 586 millones de euros, de los cuales 172 millones en Portugal y 83 millones en España.

José Alves, Lisboa (Portugal). 07/05/2009 | 21:14 h.

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