Lufthansa va a cancelar hoy 800 vuelos, dos terceras partes de los que ofrece diariamente, la mayor parte dentro de Alemania pero también conexiones internacionales, según informó el portavoz de la empresa, Andreas Bartels.
La huelga de 4.000 pilotos, que se inició la pasada medianoche y afecta a 10.000 pasajeros, ha provocado la cancelación de ocho vuelos que Lufthansa tenía programados hoy en el aeropuerto de Barajas.
La acción de protesta afecta también a la filial de transporte de mercancías Lufthansa Cargo y a Germanwings, aunque los efectos son menores.
Los mostradores de Lufthansa, que procederá contra los pilotos judicialmente, en los aeropuertos de Fráncfort, Berlín, Múnich y Hamburgo estaban prácticamente vacíos, según mostraron las televisiones alemanas.
A falta de un acercamiento de las posiciones, tras doce horas de huelga, Lufthansa exige a los pilotos que vuelvan a la mesa de negociaciones y califica la acción de "desproporcionada", según Bartels.
El ministro alemán de Transportes, Peter Ramsauer, intentó hasta última hora del domingo, aunque sin éxito, mediar entre los pilotos y la compañía para evitar la huelga, que puede alcanzar unas pérdidas de 25 millones de euros diarios para Lufthansa.
La huelga de los pilotos de Lufthansa es fundamentalmente para exigir garantías para sus puestos de trabajo e impedir que la compañía alemana contrate parte de sus vuelos con otras empresas extranjeras y con pilotos que trabajan con tarifas más bajas.
El sindicato de pilotos Cockpit pide un aumento salarial del 6,4% durante un año, si bien está dispuesto a renunciar a ello en la ronda de negociaciones salariales si Lufthansa garantiza los puestos de trabajo y presenta una idea para que filiales extranjeras de vuelos más baratos no asuman trayectos que hasta ahora eran de Lufthansa.
La mayor aerolínea en Alemania considera que una huelga daña a la compañía, sus clientes y los empleados y asegura que además de las reivindicaciones de garantía de empleos, el sindicato de pilotos exige intervenir en la dirección de la aerolínea, "demanda que no se puede aceptar".
Lufthansa no se había enfrentado a una situación similar desde mayo de, 2001, cuando el antiguo ministro de Asuntos Exteriores alemán, Hans-Dietrich Genscher, tuvo que mediar para que continuaran las negociaciones entre Lufthansa y Cockpit.
Entonces Cockpit exigía para sus pilotos y copilotos afiliados un aumento salarial de, al menos, un 24%, mientras que la compañía ofertaba un aumento del 10,6%.
Al final, los pilotos de Lufthansa obtuvieron un aumento del salario base del 12% en el 2001 y una participación en los beneficios de la compañía correspondiente a dos pagas mensuales.
Servicio de ferrocarriles
Ante el inicio de la huelga, anunciado ya a finales de la pasada semana, Lufthansa ha trasladado una parte de sus compromisos con sus pasajeros a los ferrocarriles alemanes Deutsche Bahn, así como a otras compañías del grupo Star Aliance.
La dirección de Lufthansa, que ha reiterado su disposición al diálogo, y los pilotos se acusan mutuamente de bloquear las negociaciones con exigencias inaceptables.
La compañía aérea alemana considera además que la huelga declarada por sus pilotos es ilegal, mientras la patronal germana considera irresponsable el paro cuando el país hace frente a la más grave crisis económica desde hace décadas.
