Primera comparecencia de Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados desde que el 21 de diciembre jurara el cargo como nuevo presidente del Gobierno. El desafío era complicado y así lo ha confirmado este miércoles. "La situación no puede ser más grave", ha dicho el presidente en referencia al empleo, la principal preocupación de los ciudadanos, tal y como pudimos comprobar en el último barómetro del CIS publicado esta semana. "Por desgracia esto no mejorará. Las previsiones para 2012 empeorarán", ha insistido.
Tal y como ha recordado Rajoy, el año pasado se destruyeron más de 600.000 empleos. Una dolorosa cifra que no se registraba desde marzo de 1996. "En diciembre de 2011, según la Encuesta de Población Activa, había 5.273.600 personas en desempleo, lo que significa que durante 2011 el número de parados aumentó en 577.000 personas".
El presidente no se ha olvidado en este momento de los más jóvenes. "El paro castiga en todas las edades, pero de manera muy especial a nuestros jóvenes", ha dicho el líder del Ejecutivo. La tasa de paro entre los menores de 25 años es del 48,6%, es decir, uno de cada dos jóvenes que buscan empleo no lo encuentran. "Estamos asistiendo al alarmante fenómeno de la emigración de un número importante de licenciados españoles que tienen que buscarse la vida más allá de nuestra fronteras", ha dicho el presidente del Gobierno, quien ha provechado este primer debate en el Hemiciclo, además de para explicar los acuerdos alcanzados en Bruselas el pasado 30 de enero, para hacer "algunas consideraciones sobre las medidas adotadas por este Gobierno" y también sobre algunas que se van a adoptar en los próximos días, como es el caso de la reforma laboral.
Una reforma, que según ha indicado Rajoy, tiene que ser "útil" para la consecución de un clima que favorezca la competitividad, la contratación y el empleo estable. "No se puede culpar a la regulación del mercado de trabajo y a la legislación laboral, sería un profundo error", ha dicho el presidente, tras insistir en que, a pesar de esto, se necesita una "profunda reforma" que favorezca la creación de empleo.
En esta misma línea, Rajoy ha asegurado que es partidario de que la ordenación legal en este terreno cuente con el apoyo de las partes directamente implicadas (sindicatos y empresarios), aunque los agentes sociales no han avanzado de "forma clara" en algunos aspectos que afectan a la reforma como la intermediación, la contratación, la flexibilidad interna, la formación o la estructura de la negociación colectiva.
