Desde ATA llevan meses alertando al Gobierno de que los autónomos están siendo uno de los segmentos más castigados en esta crisis. ¿Por qué esa vulnerabilidad?
Es evidente y manifiesto que los autónomos están siendo uno de los sectores más castigados. Baste con ver los datos de afiliación a la Seguridad Social: se han perdido más de 150.000 autónomos en el último año y, a lo largo del último trimestre, España pierde más de 800 autónomos al día. Y según los datos de la EPA, prácticamente 4 de cada 10 nuevos parados es un autónomo. Con una preocupación añadida, ya que el autónomo no tiene un sistema de protección al desempleo.
Además, cuando uno de estos empresarios cierra, ello conlleva un drama social, porque generalmente sólo acaba arrojando la toalla cuando está asfixiado económicamente, y en ese momento debería responder a sus deudas con los bienes presentes y futuros. Y en muchos casos esto complica aún más la reincorporación de esa persona al mercado laboral. La actual crisis está castigando con dureza a los autónomos, dado que su negocio depende mucho del consumo, y en estos momentos no se vende ni se produce, pero también estamos con la soga al cuello por las restricciones crediticias, que están afectando a 8 de cada 10 autónomos.
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No, no hay crédito. En el primer trimestre de la línea ICO que se había puesto en marcha para dar liquidez a autónomos y PYMES, sólo se han concedido 4.192 operaciones a autónomos, por un importe de 121 millones de euros. Esto es una cifra irrisoria, que no representa ni al 1% de los autónomos. Y si estas líneas con garantía estatal no están funcionando, imagina las líneas privadas. Además, las garantías exigibles en estos momentos por los bancos llegan incluso a suponer la hipoteca de sus viviendas para créditos que no superan los 40.000 euros.
Al mismo tiempo, estamos cansados de la morosidad privada y pública, además de soportar unos costes fiscales fijos y de seguros sociales no acordes con la situación económica que estamos viviendo. La situación para el autónomo es ahora mismo de emergencia nacional y, si no actuamos rápido, podemos desmoronar gran parte del tejido productivo que conforman los autónomos, aunque ya ha empezado a desmoronarse. Sin embargo, estamos esperanzados porque estamos en una mesa de diálogo con el Gobierno y, sobre todo tras la concentración que se convocó frente al Congreso de los Diputados, hemos visto que nos están empezando a escuchar.
¿Y cuales son sus reivindicaciones para solucionar dicha emergencia?
Nosotros pedimos que vayan surgiendo nuevas líneas de crédito para aliviar la situación de PYMES y autónomos. Y esperamos también otras medidas que se aprueben en el parlamento y que ese están negociando en la mesa de diálogo con los autónomos. La mejor receta para superar la crisis económica está en aliviar, ayudar al tejido productivo de este país. Los autónomos y las PYMES generan el 80% del empleo. Y siempre que se fije como meta la reactivación de la actividad económica no aumentará el paro, no aumentará la destrucción empresarial, se mantendrán los ingresos tributarios, el superávit de la Seguridad Social… Ahí deben centrarse todas las medidas del Gobierno. Pero al mismo tiempo necesitamos medidas de emergencia para salvar el estrangulamiento de liquidez que estamos viviendo. Hay que buscar alternativas, de aumentar el nivel de garantía, para que los bancos pierdan el miedo a prestar. Hay que buscar acuerdos con las comunidades autónomas para canalizar vías alternativas para que el crédito llegue.
Y para ello ustedes piden una mayor liquidez y el cobro de deudas
Nosotros lo que reclamamos es prácticamente un año o nueve meses en el pago de las deudas. Es necesario aliviar tanto la morosidad tanto privada como pública. Y para ello es necesario que sobre todo las instituciones den ejemplo pagando a 60 días. Muchas empresas se están yendo al garete por culpa de las deudas municipales y de los impagos de las administraciones públicas. Y luego además, en un momento en que la actividad se ha reducido en término medio en un 40%, es necesario solventar o aliviar los gastos fijos, lo que directamente generaría más liquidez: es necesario que el IVA no se tenga que pagar cuando se emite las facturas, sino cuando se cobra.
En estos momentos, estamos adelantando un dinero de algo que no hemos cobrado. Al mismo tiempo, un millón de autónomos tributan en sistema de módulos, y pese a esta caída de la actividad seguimos pagando la misma cantidad del 2007. Nosotros apostamos también por una rebaja del Impuesto de Sociedades para generar actividad económica y mantener el empleo. Y también apostamos coyunturalmente, porque estamos hablando de medidas temporales, por establecer una rebaja de las cotizaciones sociales puntuales, que puede llegar al 5% en el caso de las contingencias comunes, y compensar esa bajada con lo que sería subir el IVA, para que el sistema de protección social no se vea afectado.
Esto son líneas que permiten generar protección económica. Nos equivocamos desde luego si en estos momentos no somos capaces de mantener la actividad empresarial y económica. Está muy bien mantener los niveles de protección social, y está muy bien prestar atención a los colectivos afectados. Pero desde luego para poder mantener eso es necesario mantener empresas, porque si no se mantienen empresas, cae todo. Se genera más desempleo y a la vez perdemos recaudación.
Los primeros afectados por la crisis serán los trabjaadores dependientes de los autónomos, cuando les es imposible mantenr un empleado a su cargo
En el autónomo esa cultura del despido no existe, y es cierto que la mayoría de los autónomos son trabajadores sin empleados a su cargo. Pero también el autónomo cuando cierra, lo hace igual que el capitán del Titanic, con la tripulación incluida. Resiste hasta última hora. Esa cultura del despido está en otro nivel, y no en el autónomo, donde se apuesta por mantener a su trabajador hasta última hora.
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Es parte de la cadena y de la familia empresarial
¿Qué tipo de negocios está resistiendo mejor a esta crisis?
Cuanto más joven es una empresa, está en una situación más delicada, porque la crisis le ha pillado en plena recuperación de la inversión. Además, tiene menos garantías para solicitar financiación que aquel negocio ya consolidado.
¿Es momento de ser emprendedor?
Bueno aunque ahora mismo no parezca el momento, en el primer trimestre ha habido 113.000 valientes que han decidido poner en marcha una actividad económica, lo cual es una cifra importante en la actual coyuntura. Desgraciadamente, los que se han dado de baja han sido más de 170.000.
Y, en general, los españoles toman la iniciativa para abrir su propio negocio
Realmente, cuando se les pregunta a los universitarios qué quieren ser cuando acaben la carrera, el 80% busca ser funcionarios. Pero ya no caben más funcionarios; España no se puede seguir permitiendo el lujo de tener 3 millones de emprendedores y 3 millones de funcionarios. No hay ningún país del mundo que sustente estos datos. Pero, una vez que no todos pueden ser trabajadores del Estado, la gente prefiere ser su propio jefe antes de ser un asalariado, Con lo cual, la cultura emprendedora sí existe. Y para incentivar dicha iniciativa, va a ser muy importante la futura prestación por cese de actividad. Que en España seamos capaces de crear un fondo de garantías para que surjan emprendedores y que sepan que cuando arriesgan su capital, en el día de mañana si fracasan van a tener al menos un colchón momentáneo, eso es importante. Porque en este país el riesgo lo asume el empresario, no el trabajador. Y el autónomo tiene muy pocas garantías y muy poca seguridad, y aquí es donde hay que aportar, para que en el futro España sea un país de emprendedores, porque vamos a necesitar numerosos emprendedores para salir de la crisis.
¿Y va a ser posible encontrar a esos emprendedores en dicho momento?
Si la financiación se reactiva, el autónomo va a tener un buen paraguas para soportar la caída de las ventas. Pero además el Gobierno creo que está tomando conciencia de la necesidad de aliviar las cargas y los problemas que tiene el tejido económico, lo que puede aliviar las pérdidas de empresas. Pese a todo, el año 2009 va a ser un año complicado, y el año 2010 también. Entre otras cosas, porque va a costar mucho trabajo que se reactive el consumo, y el 80% de nuestras empresas depende de la demanda interna. Claro, si no se reactiva el consumo, mal.
¿Y cómo reactivar el consumo?
Yo creo que con esta situación el BCE debería acercar este jueves los tipos los más cerca posible a cero, al tiempo que se deberían tomar medidas adicionales para reactivar el consumo.
Entre estas medidas de reactivación, Sarkozy anunció la pasada semana una iniciativa para rebajar el IVA en la hostelería.
Yo creo que hay margen todavía. Yo creo que es necesario actuar de forma meditada, pero tajante. Lo que no se puede hacer es ir retrasando el diagnóstico, eso ha hecho que España hayamos reaccionado tarde.
¿Como observan ustedes que está siendo el impacto de sus acciones y reivindicaciones?
A mí lo que más me preocupa, como máximo responsable de ATA, es que se solucione la situación actual del autónomo. Si para ello hay que tomar medidas o posturas que la sociedad no sepa interpretarlas, allá cada cual. Yo desde luego creo que la gestión de esta organización y de esta junta directiva va a dar una respuesta y va a dar la cara en cada momento a favor de los autónomos. En cualquier caso, la sociedad debe tener claro que nosotros no estamos pidiendo subvenciones, algo que sí están recibiendo otras grandes empresas. Sólo pedimos medidas para sobrevivir. Poco a poco estamos poniendo encima de la mesa que España es un país de autónomos, y que quien de verdad es el motor económico son los más de tres millones de empresarios que acuden cada día a su puesto de trabajo.
