Así, el pasado abril subió en 85 millones, en mayo en 38 millones, y en junio bajó en 311 millones, si bien este descenso se debió a la disminución de los bancos, puesto que cajas y cooperativas siguieron incrementando su cartera de inmuebles.
De hecho, las cajas de ahorros concentraban el 75% del total, hasta los 15.345 millones, 136 millones más que en mayo, y 1.844 millones por encima de los que tenían en junio del 2008.
Por contra, el volumen de activos inmobiliarios gestionados por los bancos, que representaba el 14% del total, se redujo en 456 millones en el último mes, hasta los 2.973 millones.
En cuanto a las cooperativas de crédito, con 1.824 millones, concentraban el 8,9% del total en junio.
La crisis económica se ha saldado con el traspaso de una gran cartera de viviendas en manos de promotoras y particulares a las entidades financieras que, obligadas por las circunstancias, estudian cómo gestionar estos activos.
Muchos de los inmuebles a la venta proceden de promociones inmobiliarias sin vender financiadas por las cajas o bancos, por lo que las entidades han optado por quedárselas y no computarlas como créditos impagados.
Pese a que el ritmo de crecimiento del volumen de activos inmobiliarios que las entidades financieras se ven obligadas a gestionar no es excesivo, han proliferado distintas iniciativas destinadas a aliviar las cargas hipotecarias de familias y empresas.
De forma conjunta o individualmente, cajas y bancos han estudiado las posibilidades de gestión de las viviendas de obra nueva con las que se han hecho al ejecutar los créditos al promotor impagados o con las usadas procedentes de embargos.
Entidades como el Santander, el BBVA, el Banco Popular, Banesto, Caixa Catalunya, o el Banco Pastor han estado vendiendo su cartera de inmuebles a empleados o clientes, algunas con rebajas que en ocasiones llegan hasta el 50%.
Además, las cajas de ahorros han puesto en marcha Ahorro Corporación Soluciones Inmobiliarias, una sociedad de gestión de activos inmobiliarios.
