Buqueras insta a los empresarios a medir la productividad cuando se establezca la jornada intensiva durante el verano, para comprobar que "la productividad no sólo no desciende con esta clase de medidas, sino que aumenta", por lo que defiende que la racionalización de horarios se extienda a todo el año.
La jornada continua incrementa la productividad porque los empleados aprenden a planificarse, a trabajar en equipo y a optimizar el tiempo que pasan en su puesto de trabajo, según expone la Comisión Nacional, una entidad sin ánimo de lucro que busca concienciar a la sociedad sobre la importancia de la gestión del tiempo.
Además, con esta medida, aumenta la motivación de los trabajadores, que se muestran más satisfechos, y su identificación con la empresa ya que sufren menos estrés al no tener que afrontar "largas jornadas de trabajo que les impiden dedicar tiempo a su familia y las obligaciones cotidianas".
En estos diez argumentos también se defiende que la jornada intensiva mejora el descanso de los trabajadores, facilita la desconexión y deja tiempo para que los empleados exploren nuevas facetas de su personalidad o puedan asistir a cursos de formación.
