-La Universidad Politécnica fue pionera en Europa a la hora de acudir a este concurso que se celebra frente al capitolio.
-La decisión de participar en el concurso organizado por EEUU surgió en el año 2005. Un grupo de la Universidad Politécnica se presentó al concurso americano y fue aceptado por el alto nivel tecnológico de su proyecto. En el año 2007 nos volvimos a presentar, como Universidad, donde quedamos quintos y además, logramos llevarnos la organización del Solar Europe, una competición similar que se organizará en años alternos en Europa a partir del 2010. Ahora a mí me ha tocado dirigir el proyecto para el 2009, que se está desarrollando de acuerdo con el Team Spain, y gracias a subvenciones del Estado y de diversas empresas privadas.
-¿Con qué aspiraciones acuden a Washington?
-En esta ocasión, el objetivo es ambicioso, y buscamos ganar.
-Es un proyecto que aúna dos realidades distintas: la vivienda y al mismo tiempo un máximo aprovechamiento energético.
-En los últimos tiempos, la remodelación de la vivienda a nivel social y siguiendo los parámetros de energía limpia está llevando a desarrollar a numerosas universidades y estudios estas ideas de viviendas innovadoras. Nosotros aunamos sostenibilidad con tecnología.
-¿Cuales son las bases del proyecto?
-Nosotros nos hemos replanteado de arriba abajo lo que es una casa solar. Para ello, lo primero que observamos es que el sol gira alrededor de la tierra, pero las casas son fijas, inmuebles. Pero una cosa es que no se muevan y otra que no puedan hacer un guiño al sol, es decir, bailar con él, armonizarse. Lo que hemos buscado es que las placas colocadas en el tejado hagan un pequeño movimiento siguiendo al sol ya que, cuanto más perpendicular es la placa respecto al sol, mayor superficie de captación tiene. Los huertos solares ya funcionan desde hace tiempo con el giro de sus placas, y esto permite captar cerca de un 30% más de energía que los paneles fijos.
-Pero puede ser complicado trasladar esto a un edificio
-Puede parecer un disparate, pero no lo es. Tiene una solución constructiva y técnica lo más sencilla que se puede imaginar. El truco está en hacer pasar todas las cargas de la cubierta por el centro de gravedad, por todo el perímetro. Esto tiene pequeños convenientes estructurales, dado que esa carga posteriormente hay que volverla a repartir por todos los pirales. Al estar apoyada la cubierta por el centro de gravedad, ésta siempre permanece horizontal, pero con muy poco esfuerzo de sus extremos puede balancear hacia el sol. Trabaja por balanceo, no rota, y esa es nuestra patente. La energía necesaria es mínima, dado que está formado por dos motores que utilizan cables de acero. Esta cubierta móvil esta situada sobre toda fija, aunque es la primera la que se encarga de recoger el sol y también el agua.
-¿Cómo se calcula el balanceo necesario en cada momento?
-La cubierta puede actuar con un seguidor solar o puede girar de forma programada.
-Al margen del techo, ¿es posible recuperar más energía?
-Esta casa busca coger todo el sol que está a su alrededor. Ya lo hemos hecho en la cubierta y lo estamos haciendo también en las fachadas. Además, las esquinas de éstas giran y pueden captar más luz. Todo esto va generando más captación. Los paneles fotovoltaicos de las fachadas son translúcidos y móviles, o fijos, y que detrás incluyen paneles geotérmicos.
-¿Esto permite absorber el calor?
-Todo el fotón que llega a la fachada se absorbe, no se refleja. Pero hay una cosa más importante, y es que toda casa debe aprovechar al máximo la energía que utiliza. Y ahí hay que tener en cuenta el aislamiento que tienen las paredes, las carpinterías, y los acristalamientos. Todo esto está controlado para que haya un mínimo gasto energético. Porque hay que tener en cuenta que la energía que más se ahorra es la que no se consume. Por tanto el secreto de esta casa es que capta mucho, pero también ahorra mucho, sólo gasta lo mínimo. Son dos maneras de optimizar la energía.
-¿Este proyecto es viable económicamente?
-Tenemos un cliente que nos quiere encargar 200 casas, hemos hecho prototipos con planta baja, pero también edificios con tres plantas. Eso se está desarrollando. Nuestro objetivo no es hacer una casa que gane un concurso, sino que este proyecto, con sus variaciones –usando paneles más baratos y estandarizados- pueda ser utilizado y vendido a promotores, haciendo un proyecto razonable económicamente y rentable en el tiempo. Así, uno podría llegar a rentabilizar la casa en unos 15 años, ya que tiene un plus el gastarse el dinero si al tiempo podemos vender la electricidad que generamos. Hay que aprovechar, porque esta casa, cuando tú estás de vacaciones te está ganando energía a la vez. En realidad, todo lo que hay en este proyecto son siempre cosas que a primera vista parecen imposibles. Lo que es imposible no quiere decir que sea pensable, y si pensado y razonado se logra, entonces se hace posible. Es una suma de utopías realizadas. Y esto después sólo necesita ir al mercado con una estandarización. El mercado eso sí lo pide. Si estamos en este concurso, estamos ya ante un cambio tecnológico.
-¿Cómo se va a instalar este proyecto en Washington?
-Hemos tenido que fabricar la casa pensando que es desmontable. Y tenemos que llevarla prefabricada, pero sobre el camión, de forma que las casas están forjadas. Llevaremos al solar tres camiones, aparcaremos, subiremos la cubierta y entonces empezará a funcionar. Y cuando queramos nos vamos a otro sitio. Es una ventaja tremenda de desmontaje, fruto de la experiencia obtenida en ediciones anteriores.
Cuando estandaricemos para vender ya no será necesario el premontaje, sino que se construirá una casa con grúas y como una casa normal. E insisto que nuestro objetivo es que esta casa se pueda vender. Las patentes ya son maduras y comercializables.
-¿Puede esta casa tener diferentes variantes?
-Se adaptará a los materiales más adecuados en cada lugar, de forma que de esta forma se ahorrarán costes de fabricación. Queremos mantener la estructura pero cambiando los materiales, los tamaños. Incluso esto vale también para un polideportivo o un centro comercial. Es una manera nueva de entender la relación entre la casa y el sol. De hecho, hemos desarrollado ya una electrolinera (una gasolinera), así como chiringuitos de playa. La energía del cielo pasa a la tierra y llegamos a ese punto de encuentro.
-¿Por quién está formado este equipo?
-Esto sólo es posible en un entorno universitario donde hay unas enromes ganas de investigar, de adelantarse y de ser el primero. El grupo está formado por alumnos de pregrado, de grado, de master, también hay profesionales. Y el conjunto de estos arquitectos, así como de ingenieros industriales y de caminos, y otros expertos. El equipo multidisciplinar ve en este proyecto no sólo para ganar el proyecto, sino porque con esto se abre un camino y unas expectativas para evolucionar en el aprovechamiento energético. Hasta hace poco, la arquitectura ha evolucionado siempre en lo artístico. Ahora esto rompe con todo, ya que buscamos captar la máxima energía y a partir de ahí desarrollar el proyecto. La estética es muy importante, pero no viene de ninguna tradición arquitectónica, sino que surge de la tecnología. La estética en este caso es dependiente de la tecnología.
