La postura palestina de escepticismo ante el diálogo de paz con Israel iniciado el pasado jueves en Washington "ha dado un giro de 180 grados" y es ahora de optimismo, según fuentes del entorno del presidente palestino, Mahmud Abbas. Por su parte, la diputada del derechista Likud, Tzipi Hotovely, ha presentado ante el Comité Central del partido un plan para lograr la paz con los palestinos bajo la fórmula de "un estado para dos pueblos", en contraposición a las tesis de dos estados para dos pueblos que subyace en la base de las actuales negociaciones de paz palestino-israelíes inauguradas formalmente el pasado miércoles.
En declaraciones a la edición de este sábado del diario en árabe Al Hayat, las fuentes señalan que este cambio de actitud viene motivado por la voluntad de la Administración Obama de que las partes resuelvan los temas del conflicto en el plazo de un año, lo que impide que el proceso pudiera ser para Israel una forma de ganar tiempo.
Otra de las razones es la presión de Estados Unidos al Gobierno de Benjamín Netanyahu para que prorrogue la moratoria parcial de ampliación de las colonias judías en Cisjordania durante diez meses, que concluye el próximo día 26.
Las fuentes hablan de un clima de "tensión" en la delegación palestina antes de viajar a Washington para inaugurar unas negociaciones de paz a las que acudía fuertemente presionada por la comunidad internacional, incluida la Liga Árabe.
Este pasado viernes, en Roma, el presidente del Estado de Israel, Simón Peres, afirmó que las conversaciones directas israelopalestinas "han comenzado sorprendentemente bien", tras más de año y medio de parón.
Israelíes y palestinos han acordado reunirse cada dos semanas, con la segunda ronda de negociaciones prevista para los próximos días 14 y 15 en la localidad egipcia de Sharm el Sheij, en el Sinaí.
Uno de los integrantes del equipo negociador palestino, Nabil Shaaz, dijo, en declaraciones publicadas ayer por un periódico, que pasado mañana, lunes, las partes celebrarían una reunión de seguimiento en la ciudad de Jericó, en el territorio ocupado de Cisjordania, pero el jefe negociador palestino, Saeb Erekat, desmintió poco después dicha información.
Propuesta en el Likud
El plan de la diputada Hotovely incluye la anexión de Cisjordania en un proceso de fases que comenzaría con la incorporación del valle del río Jordán, donde hay una menor población palestina.
Las consecutivas anexiones estarían acompañadas por un plan de "infraestructura" para la inclusión de 1,5 millones de palestinos en el estado. Por "infraestructura" Hotovely entiende una serie de leyes que garanticen el futuro de Israel como estado judío, por ejemplo, fomentando aún más el retorno de judíos desde otros países a Israel.
La fórmula prevé el retorno de la Policía israelí a todas las ciudades cisjordanas y un sistema educativo único "que garantice el fomento de la coexistanecia. Con respecto a Gaza, la diputada pretende que pase a control de Egipto.
Sin embargo, no se trataría de un estado binacional, ya que ello conllevaría un equilibrio y equiparación de símbolos, idiomas, educación y discurso histórico, una diferencia fundamental con las propuestas de un estado único que se defiende desde la izquierda israelí.
Hotovely, que pertenece al mismo partido que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tiene previsto presentar el plan ante el Knesset o parlamento israelí cuando comience el nuevo periodo de sesiones, en octubre.
El plan cuenta ya con destacadas adhesiones dentro del espectro político de la derecha israelí, incluida la del presidente del Knesset, Reuven Rivlin, también del Likud.
Sin embargo, el propio Rivlin la considera como un mal menor ante la eventual segregación de los territorios palestinos y no cree en ella como alternativa que mejore el actual status quo.
Hotovely, en cambio, considera que la situación actual es insostenible. "El mundo va a seguir presionándonos", afirmó la diputada en una entrevista concedida al diario The Jerusalem Post.
"El informe Goldstone y el incidente de la flotilla han demostrado que aunque Israel ha salido de Gaza, tenemos que defender cada decisión que tomamos allí. Estamos en una situación peor. Nos siguen deslegitimando y continuamos siendo responsables de los palestinos", dijo.
"La mayoría de los israelíes temen la amenaza demográfica y quieren estar lejos de los árabes. No se dan cuenta de que no podemos hacer como si no estuvieran ahí", argumentó.
Con respecto al actual proceso de paz, Hotovely se mostró pesimista, ya que, según sostiene, las anteriores iniciativas de paz han demostrado que el territorio máximo que Israel puede entregar es menor que el territorio que aceptarían los palestinos.
También citó la cuestión del retorno de los refugiados y del futuro de Jerusalén como puntos irresolubles.
