La última oportunidad para evitar la huelga general la tienen, este miércoles, los agentes sociales y el Gobierno. Si no se logra alcanzar un acuerdo, el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero iniciará una ronda de contactos con los grupos parlamentarios con el fin de aprobar, dentro de una semana, concretamente el miércoles 16, un decreto en el que se incluyen medidas para reformar el mercado de trabajo.
Ante tal eventualidad, los sindicatos ya lo han dicho alto y claro: habrá huelga general. En las sedes confederales de CCOO y UGT ya se trabaja en este sentido. UGT desmiente las informaciones, aparecidas en los medios de comunicación, de que su secretario general Cándido Méndez, haya llegado a un acuerdo con Zapatero para aplazar dicha convocatoria. Todo lo contrario. En el sindicato apuntan octubre como el mes más oportuno por varias razones.
En primer lugar, en “El Convento”, la sede central de la organización, todavía se confía en una “remota posibilidad” de entendimiento en torno a este tema, “lo que desmontaría la posibilidad de una huelga general”.
Aún así, si el Gobierno actúa de forma unilateral, sin contar con las propuestas de los agentes sociales, nos encontramos con que las fechas para convocar semejante tipo de movilizaciones se encuentran muy limitadas. Primero porque estamos en vísperas de las vacaciones estivales. A efectos empresariales, julio y agosto son dos meses en los cuales los trabajadores están pensando en organizar sus vacaciones, por lo que se rebaja mucho el tono de las asambleas y movilizaciones previas a una huelga general.
En Comisiones Obreras recuerdan que “la huelga general del 14 de diciembre de 1988, la que convocaron Nicolás Redondo y Antonio Gutiérrez contra el gobierno de Felipe González, tardó seis meses en gestarse y organizarse”.
Y eso es así. Una huelga general supone una serie de acciones previas, como es la convocatoria de asambleas en todo el territorio, y movilizaciones sectoriales, manifestaciones y paros parciales. Y eso no se improvisa en quince días.
Así pues, manejándose, como muy pronto, septiembre para el comienzo de este tipo de acciones encaminadas a “calentar” los ánimos, se recuerda, también, que para entonces, la CES, la Confederación Europea de Sindicatos, a la que pertenecen CCOO y UGT, tiene previsto llevar a cabo movilizaciones para protestar por los recortes que están llevando a cabo los gobiernos del Viejo Continente. Y esas movilizaciones servirán de ensayo para la huelga general.
Una huelga general que los sindicatos pretenden tenga una amplia respuesta. Por ello deben contar con los denominados “minoritarios”, USO y CGT, y las centrales sectoriales, con fuerte arraigo en sus ámbitos de influencia, CESIF, en el sector Público, SATSE, en la Sanidad, y otras organizaciones semejantes. Ello supone múltiples reuniones con estos grupos, lo que retrasa, también, las fechas de convocatoria.
Total, que las cuentas que se manejan en las dos confederaciones obligan a proponer, “como muy pronto”, el mes de octubre para llevar a cabo una convocatoria como la que se está manejando. Porque, tal y como dice Antonio Ferrer, el secretario de Acción Sindical ugetista”, no podemos dejar nada a la improvisación. Las huelgas se convocan para ganarlas y esta hay que ganarla”.
