El Tesoro adjudicó hoy 4.180 millones de euros en letras a un año con un interés marginal del 2,450%, el más elevado desde noviembre del 2008 y 0,75 puntos porcentuales por encima del 1,699% de la anterior subasta de esta denominación, que tuvo lugar en mayo. El Tesoro se enfrentaba hoy al mercado tras confirmar ayer los sindicatos mayoritarios que convocarán una huelga general en respuesta a la reforma laboral del Gobierno y tras anunciar ayer la agencia de medición de riesgos Moody's la rebaja de la deuda griega al nivel de bono basura.
El objetivo de captación de la puja de hoy se situaba entre 5.000 y 6.000 millones, con lo que la demanda de las entidades, que ha sido de 6.261,44 millones, ha superado en poco el máximo establecido y lo adjudicado no ha cubierto las expectativas.
En la anterior subasta de letras a un año, celebrada el 18 de mayo, el Tesoro ya tuvo que elevar la rentabilidad de las letras a un año hasta el 1,699%, la mayor desde diciembre del 2008.
Ese día adjudicó 4.359 millones, frente a los 5.499 millones solicitados por las entidades, en una subasta que el Ministerio de la Presidencia calificó de "floja", algo que "no es sorprendente dadas las circunstancias del mercado".
En total, se adjudicaron 6.435 millones, de los cuales 4.359 millones correspondieron a letras a doce meses y 2.076 millones a letras a 18 meses, en este caso con un interés del 2,050%, por encima del 1,180% de la anterior subasta de esta denominación, celebrada en abril.
Hoy también se han adjudicado 988 millonesen letras a 18 meses, frente a los 3.468 millones solicitados por las entidades, con un interés marginal del 2,9%, también superior al 2,050 de la anterior subasta. Así, en total el Estado ha colocado hoy 5.168 millones.
Los datos de la puja celebrada hoy indican, según los analistas, que el Tesoro continúa presionado y se ve obligado a hacer mas atractivas sus emisiones dada la desconfianza de los mercados ante la viabilidad de la reforma laboral y la posibilidad de que España tenga que acudir al fondo de rescate europeo tal y como hizo Grecia.
La anterior subasta, de bonos a tres años, celebrada el pasado jueves y la primera tras la rebaja de calificación que la agencia Fitch hizo de la deuda española a finales de mayo, se saldó con éxito, ya que aunque tuvo que elevar el interés, el importe solicitado superó en más del doble el máximo previsto.
La próxima cita del Tesoro con el mercado será este jueves, cuando se ofrezcan bonos a plazos de 10 y 30 años, con un objetivo de captación mínimo de 2.500 millones y máximo de 3.500 millones.
La evolución de las subasta celebradas en lo que va de año indica que las emisiones a más largo plazo sufren en menor medida la desconfianza del mercado, por lo que los analistas apuntan que en la subasta del jueves habrá menos presiones para elevar la rentabilidad.
