Turquía está conmocionada por la trágica historia de una niña, E.Y., que con sólo doce años fue vendida por su propio padre a un empresario para que fuera violada por 2.000 euros (unas 5.000 liras), incluso existe un contrato como prueba de la abominable transacción.
El trauma de la pequeña estuvo soterrado hasta que hace seis años comenzó a llorar en el instituto, en la provincia de Antalya, y le confesó a su profesora su dramática historia. "El hombre que me compró a mi padre me llevó anoche a un hotel y me violó", explicó.
Sin embargo, la policía ha tardado casi cinco años en localizar al 'dueño' de E.Y., que se encuentra encerrado en prisión y será juzgado en marzo.
El padre de la niña se defiende diciendo que ofreció a su hija, que ahora tiene 19 años, para "facilitar su educación y ofrecerle un empleo". Sin embargo, el comprador de la pequeña asegura que el padre estaba tan desesperado que amenazó con matar a la menor a menos que abonara los 2.000 euros.
De hecho, existe una prueba, un contrato firmado por las tres partes, incluida la menor, que dice: "He vendido a mi hija por 5.000 liras turcas. Concedo mi hija E.Y. a Yusuf A. En fecha 12 de febrero de 2006. He recibido el pago en metálico. Mi hija estará bajo el control de Yusuf A. desde la fecha mencionada a continuación. Doy mi consentimiento como padre".
Tras la supuesta violación en un hotel la menor regresó con su familia y cambiaron de residencia trasladándose a una localidad en la provincia de Sivas.
Sin embargo, el trauma de la pequeña fue en aumento hasta que estalló revelando el oscuro secreto de su familia. Los psicólogos aseguran que E.Y. necesitará tratamiento psiquiátrico para superar el abuso sexual que sufrió.
Aún quedan interrogantes por resolver, ya que no se sabe cuánto tiempo paso la pequeña con su 'dueño', algo que se espera conocer durante la celebración del juicio.
E.Y. defiende a su familia y en un programa de televisión dijo que su 'comprador' la amenazó de muerte para que no contara una palabra de lo sucedido. "Mis padres jamás recibieron dinero por mí. Los amo, confío en ellos", aseguró.
Por su parte, el padre niega haber cobrado del empresario y afirma que el único contrato firmado fue en relación con un trabajo para su hija.
El escándalo ha conmocionado a la sociedad turca e incluso ha revolucionado la vida política del país. Recep Akdag, ministro de Salud turco, calificó este suceso de “crimen contra la humanidad” y prometió que “la ley debe perseguir vigorosamente este caso".
