Se trata de una de las iniciativas más innovadoras en el panorama del tratamiento contra el cáncer. “Es el único spa urbano con supervisión médica”, dice el doctor Salvador Ramos, director médico de Spa Loida, un centro que une la atención oncológica con la promoción del bienestar y un estilo de vida saludable. La instalación, situada en La Coruña, conecta con las nuevas tendencias, que abogan por implicar al paciente en el cuidado de su propia salud.
El centro nació con vocación de atender a las pacientes que han superado un cáncer de mama. “Nos parecía fundamental”, dice Ramos, que desde el primer momento tuvo claro que el spa no sólo debía servir para la relajación, sino que también debería contar con un servicio médico. “Les preguntamos a las mujeres de la asociación ‘Punto e Seguido’, que agrupa a afectadas por cáncer de mama de Galicia, qué necesitaban. Y nos dijeron que querían sentirse mejor, recuperar su autonomía. Eso es lo que buscamos con este spa”, añade el doctor. Reducir los efectos secundarios de la cirugía oncológica, así como realizar actividades formativas y educativas, son otros de los propósitos del centro.
Spa Loida cuenta con todos los recursos propios de un centro de estas características, a los que une los tratamientos médicos más desarrollados. Conceptos como imagen corporal, movilidad funcional y vida saludable cobran gran relevancia dentro de los objetivos de la instalación. “La atención oncológica española es muy buena, pero es parcial, y el concepto de cáncer está cambiando. Se trata de una enfermedad que deja una marca. Es por eso que una atención personalizada, centrada en dar una mejor calidad de vida a la paciente, va a ser muy importante en el futuro”.
El sedentarismo se configura como una de las amenazas a la sociedad occidental. “El cuerpo humano ha cambiado a lo largo de la Historia y ahora se enfrenta a dificultades que hace siglos no lo eran, como la obesidad”. Pero la lucha contra el cáncer seguirá ahí. “Debemos ser cautelosos. Se ha avanzado mucho, pero también es mucho lo que queda por hacer”, concluye Salvador Ramos.
